Grace y Colin, Impaciente, Nuevo libro, writing

En busca del título perfecto…

Ella se llama Grace y él Colin y son (por fin) los protagonistas de la novela que estoy a punto de terminar, corregir y mandar a la editorial. Pero antes necesito tu ayuda para encontrar el título perfecto… Sé que llevo meses desaparecida, pero esta historia la tenía tan dentro que me ha costado mucho dejarla salir. Tal vez te estoy pidiendo mucho, así que aquí tienes unas escenas de esta nueva novela para ver qué te sugieren.

Puedes dejar tu propuesta de título aquí, en facebook o en twitter y también prometo colgar una foto en Instagram.

No me detengo más, espero que te guste esta escena y que te enamores de Grace y Colin…

«Grace

El día que perdoné la primera infidelidad de Richard supe que no estábamos enamorados. Quizá hasta ese momento había conseguido engañarme, pero esa tarde, cuando entré en su apartamento y le vi salir de la ducha supe que había estado con otra mujer y me hice la tonta. No monté ninguna escena. Yo nunca monto escenas, de eso se encarga mi hermana mayor. Yo soy la seria, la formal, la tranquila, la “de fiar”. Y Richard es, o era, el prometido perfecto.

No rompí con él, en realidad nos prometimos tres meses después de ese “incidente”. Él y yo nunca hemos hablado del tema, pero estoy segura de que él sabe que lo sé y que no piensa dejar de hacerlo. Oh, sí, esa no fue la única vez. Desde entonces sé que se ha acostado con una compañera de trabajo y con otra mujer durante uno de sus viajes de negocios.

Todo el mundo se pregunta por qué se lo tolero, por qué una chica como yo (cualquier chica en realidad) permite que su pareja le sea infiel con este descaro. No le he contado la verdad a nadie, a veces pienso que incluso tengo miedo de reconocerla ante mí misma. Richard encaja en mi futuro, es el único con el que lamentablemente me veo capaz de tenerlo. El único hombre que no esperará nada a cambio y con el que yo no corro ningún riesgo de sentir nada.

Por eso, porque Richard es perfecto, no debería fallarme la respiración cada vez que ÉL se cruza en mi camino. Él no debería existir. Él no tendría que acelerarme el pulso o que recordarme que hay un órgano golpeado en mi pecho con ganas de resucitar.

Él no.

Él es demasiado peligroso.

Lo único que me ha protegido hasta ahora es que Él nunca se había fijado en mí. Nunca había mirado hacia mí, ni siquiera en una reunión o en una cena de trabajo. Es incluso gracioso, o patético, según se mire, que haya conseguido esquivarle cuando nuestros puestos de trabajo requerirían que nos reuniéramos de vez en cuando. A él no parece importarle que solos nos comuniquemos a través de correos y que algunas -muy pocas- llamadas telefónicas.

Suena el teléfono y me asusto, es como si el maldito aparato me hubiese leído la mente.

-¿Sí? -Carraspeo y veo que me tiembla la mano. Odio pensar en él porque me reduce a comportarme como una idiota.

-¿Te apetece ir a almorzar conmigo? -Es Richard, él también trabaja aquí. De hecho, sé que el motivo principal por el que me invitó a salir es porque soy la hija del propietario. Y no me parece mal, él nunca me lo ha ocultado-. Quiero celebrar contigo una cosa.

-¿Qué?

-Es una sorpresa.

No me gustan las sorpresas. Todo el que me conoce lo sabe. <<¿Richard te conoce?>>

-Está bien. -No me gusta que la voz de mi conciencia sea sarcástica-. ¿Dentro de una hora en The Dunlin ?

-Perfecto, princesa. Allí estaré.

La conversación con Richard es lo bastante superficial como para conseguir que deje de pensar en lo qué (o en quién) no debo y me paso la hora siguiente trabajando. Cuando salgo hacia el restaurante, un local muy elegante que esta a menos de diez minutos, no me molesta ir sola. O eso me digo. Richard y yo no fingimos ser lo que no somos. Entonces, ¿por qué siento celos de esa pareja que caminan cogidos de la mano delante de mí?

El lujo de The Dunlin me reconforta, el olor a cuero y los tonos negros y marrones me resultan familiares y son justo lo que necesito. Richard ya está aquí, se levanta al verme llegar y me da un beso en los labios antes de saludarme.

-Estás preciosa -sonríe, se le da muy bien halagar a las mujeres-. Gracias por almorzar conmigo.

-Gracias por invitarme. ¿Cuál es la sorpresa?

Hace señas al camarero antes de contestarme y este nos llena las copas de vino.

-Quiero adelantar la boda. No quiero esperar un año. Quiero que nos casemos dentro de tres meses. -Alarga la mano por encima del mantel y la coloca sobre la mía-. Me han ofrecido el cargo de vicepresidente del grupo Tease Hotels -me explica él antes de que yo pueda preguntarle a qué se debe ese cambio. Tease Hotels es nuestra competencia directa-. Quieren que empiece a trabajar dentro de tres meses, cuatro como máximo. Es mejor que nos casemos antes.

Nunca he esperado una declaración de amor por parte de Richard, pero tampoco que reduzca nuestro matrimonio a un mero trámite. Estoy furiosa, el sentimiento me sorprende tanto que tardo un rato en identificarlo. Estoy furiosa porque ni por un segundo me ha preguntado qué me parece que cambie de trabajo. ¡Va a ser el vicepresidente de nuestro mayor competidor y ni siquiera se le ha pasado por la cabeza hablarme del tema! Es evidente que se ha reunido varias veces con ellos, a nadie le proponen un cargo así de la nada, y Richard no me ha dicho nada. Ni a mí ni a papá. Estoy furiosa porque no se ha planteado la posibilidad de que le mande a paseo, de que rompa con él. Ha dado por hecho que va a parecerme bien y que voy a adelantar la boda sin rechistar.

Aparto la mano de debajo la suya y busco el bolso que he dejado encima de la mesa. Richard aún está tranquilo, quizá cree que voy a levantarme para darle un beso, el muy engreído. Me pongo en pie, en eso sí lleva razón, y le digo:

-No pienso adelantar la boda, Richard. En realidad, creo que deberíamos retrasarla. -Me odio por no decirle que deberíamos anularla.

-No digas tonterías, princesa. Ya he hablado con tu padre y aunque lamenta que me vaya con Teaser, se ha tomado muy bien la noticia. Dice que a la larga será bueno para nosotros, para el negocio.

Oh, sí, el negocio. Siempre el maldito negocio, aunque sé que ese no es el único motivo por el que papá no le ha dicho a Richard que se largue de nuestra empresa si tantas ganas tiene de ir a trabajar para la competencia. Lo ha hecho por mí, porque él, aunque yo no se lo he dicho nunca, sabe porque estoy con Richard.

-No, Richard. No voy a adelantar la boda. Me voy.

Richard se pone en pie y me sujeta por la muñeca. Tengo que tragar saliva para contener la bilis.

-No te precipites, princesa. Estás sobre actuando.

-Suéltame.

-Está bien, vete. Pero volveremos a hablar de esto esta noche.

-Esta noche no puedo.

-Está bien. -Sabe que le estoy dando largas-. Te llamaré mañana, tenemos que empezar a hacer planes para la boda. Tres meses pasan en un abrir y cerrar de ojos.

Y esa frase, por absurda que parezca, es la que me hace perder el control y antes de que pueda evitarlo le he lanzado el vino de mi copa a la cara.

-No, Richard. No vamos a casarnos dentro de tres meses.

Aprovecho que él se ha quedado atónito para dar media vuelta y dirigirme hacia la salida. Detrás de mí puedo oír como Richard refunfuña y le pide a un camarero que le traiga otra servilleta. Sonrío, sonrío como hace años que no lo hacía, y de repente estoy a punto de caer al suelo.

He chocado con algo. Con alguien.

Oh Dios mío.

Unas manos me rodean por la cintura y me sujetan.

-Te tengo -susurra el propietario de esas manos. Una voz que conozco muy bien. Unas manos que no me habían sujetado nunca pero que casi puedo describir a la perfección.

-Lo siento -farfullo intentando apartarme. Él no me suelta.

No me suelta.

-¿Estás bien, Grace? ¿Te has hecho daño?

No sé por qué me lo pregunta. <<Sí lo sabes, te lo pregunta porque estás temblando, idiota>>.

-Estoy bien, gracias, señor Turner.

Él sonríe, le oigo sonreír y cierro los ojos con fuerza un segundo.

-Creo que puedes llamarme por mi nombre, ¿no te parece?

-Está bien -accedo, tengo el presentimiento que no me soltará si no lo hago-. Gracias, Colin.

Colin

Llevo años observándola de lejos. Grace. En realidad ella no debería llamarme la atención, simboliza todo lo que he intentado evitar desde que tengo uso de razón, y lo cierto es que lo llevaba bastante bien hasta que ese jodido cretino empezó a salir con ella. Richard Davis. El hombre al que quiero destruir.

De todas las mujeres que hay en el mundo, de todas las barbies estúpidas, sin cerebro y sin corazón que circulan por Londres y por el resto de la faz de la tierra, ¿por qué tuvo que fijarse en ella?

Porque es la hija de Mathew Blakiston, por eso, una de las dos únicas herederas del imperio hotelero Blakiston, la única lo bastante inocente como para caer en sus redes. Si Richard Davis hubiese puesto el punto de mira en Mercy, la hermana mayor de Grace, tal vez yo me habría atrevido a seguir adelante con mi venganza antes y no llevaría dos años en este infierno.

Dos jodidos y larguísimos años.

Pero no, Richard eligió a Grace y al parecer yo sigo poseyendo un ápice de decencia porque he sido incapaz de cumplir con mi promesa. La promesa que me salvó la vida hace años y que me ha llevado hasta aquí.

Joder, creía que lo tenía todo controlado. Hace unas horas he averiguado que Richard va a irse a trabajar con Teaser y mi plan ha cambiado. Joder, estaba tan contento que incluso he invitado a Sophie a almorzar. Y el maldito destino ha vuelto a reírse de mí y me ha lanzado a los brazos, literalmente, a la única mujer que no me veo capaz de tocar.

Grace.

Dios, tengo que soltarla. Lo haré. Solo un minuto más.

-Estás bloqueando la puerta, Colin querido -la voz de Sophie me eriza la piel y al sentir su mano en el antebrazo tengo que apretar los dientes para no ordenarle que deje de tocarme. Grace debe de notar algo porque se tensa y da decidida un paso hacia atrás.

-Lo siento -repite Grace sin mirarme.

Sophie me coge del brazo y se coloca a mi lado.

-No te preocupes, Gracie -Sophie utiliza ese diminutivo que odia Grace. ¿Y cómo sé que lo odia? Porque me he pasado dos jodidos años observándola. Tengo que parar.

-Oh, Sophie, hola. No te había visto.

Cuidado, Grace, quiero advertirla. Si algo odia Sophie es que la ignoren. Sonrío, me gusta ver que Grace no es tan inocente ni tan indefensa como todo el mundo cree. Estoy convencido de que ha elegido esas palabras adrede.

-¿Ya te vas? -sigue Sophie.

-Sí, tengo que volver al trabajo. Disfrutad del almuerzo.

Camina por mi lado y, joder, echo el brazo hacia atrás para rozarla. Soy un jodido bastardo.

Un camarero nos acompaña a la mesa y Sophie no tarda en sonreír como gato que se ha comido al canario.

-Algo le ha sucedido a la princesa -utiliza ese término para burlarse de ella-, el príncipe consorte está sentado en esa mesa con la camisa manchada de vino. Oh, no, me equivocaba, no está solo, una rubia acaba de sentarse con él y diría que lo está consolando.

<<¿Se han discutido? ¿Ella le ha echado la copa de vino encima porque se ha enterado de que va a irse a la competencia? Bien, Grace>>.

-¿Por qué la odias tanto? -Sophie insulta a Grace siempre que puede y con ella es mucho más cruel que con el resto del mundo y eso, en el caso de Sophie, implica mucha crueldad.

-¿Y a ti desde cuando te importa? ¿Acaso has olvidado lo que significa ella para ti? -Bebe un poco de vino del que nos han servido-. ¿No me digas que estás dispuesto a cambiar tus planes para no hacerle daño a la pobre Gracie?

-No.

Mierda, he cometido un error. He contestado demasiado rápido. Sophie huele esa clase de reacciones a quilómetros de distancia, es como un tiburón en busca de sangre.

-No te creo. Llevas dos años aquí y has desperdiciado más de una oportunidad de destrozar a Richard.

Mierda.

-Ninguna era suficiente. No quiero destrozarle, quiero humillarle -me dejo llevar por la ira-, quiero que sufra tanto que desee estar muerte. Quiero dejarle sin nada y sin ninguna posibilidad de seguir adelante. Quiero arrancárselo todo y que lo sepa, quiero que vea como se lo arrebato todo. Absoluta y jodidamente todo.

Sophie sonríe y sé que está excitada. Joder, lo sé porque me sube un pie por el pantalón. Joder, no. Mi cuerpo quiere seguir recordando la sensación de haber estado cerca de Grace y no de ella. Pero no puedo apartarla. Aunque me asquee reconocerlo, necesito a Sophie.

-Me alegra oírte hablar así.

-¿Ah, sí? -Enarco una ceja y le acaricio el pie durante unos segundos. Ella baja los párpados, pero yo solo lo he hecho para quitármela de encima.

-Sí, se me ha ocurrido una idea. Una idea brillante para ayudarte con tu plan. Y nos dará la oportunidad de recuperar uno de nuestro juegos. Te echo de menos, Colin.

Se me revuelve el estómago y me odio porque sé que voy a seguir adelante. Voy a preguntarle qué se le ha ocurrido porque sé que a nadie es tan jodidamente perverso como Sophie. Y quiero lo peor para Richard. Quiero el mal en estado puro.

-¿Qué clase de idea?

-Aún tengo que averiguar muchas cosas más, pero sé de buena tinta que el nuevo puesto de trabajo de Richard está muy ligado a su relación con la princesita.

-¿Qué tiene que ver Grace con Teaser?

No tiene sentido.

-Al parecer Richard tiene que casarse con la princesita si quiere ser el próximo vicepresidente de Teaser. Aunque me imagino que él iba a hacerlo de todas formas. -Sonríe y bebe un poco más-. Vicepresidente de Teaser o futuro presidente y propietario de Blackiston, y demasiado atractivo para su propio bien.

-Cuidado, Sophie, no es elegante que una mujer babee por un hombre.

-¿Celoso?

Ni lo más mínimo, pienso. Me limito a enarcar una ceja.

-Estás aquí conmigo -le digo y que ella saque la conclusión que quiera-, ¿cuál es esa idea tan brillante?

-Vamos a impedir esa boda y tú vas a humillar a Richard de todas las maneras que llevas años soñando, vas a arrebatárselo todo -cita mi frase- y yo voy a ayudarte. Va a ser divertido.

-¿Qué vamos a hacer?

-Yo voy a volver a Richard loco, voy a convertirlo en mi pequeño juguete sexual durante un tiempo -se lame los labios-. Prometo hacer fotos y vídeos y enseñártelos. Y tú vas a hacer lo mismo con la princesita, vas a destrozar a Grace Blakiston porque sin ella, sin el paracaídas que ella representa, Richard estará perdido de verdad.

<<Mantente impasible. Respira>>.

-No va a funcionar -digo y levanto la copa de vino.

-Por supuesto que va a funcionar. Siempre funciona, Colin. ¿O a caso no te ves capaz de seducir a la princesa de hielo?

-No digas estupideces.

<<Joder, Colin, contrólate. Sophie puede oler tu miedo desde aquí>>.

-No es ninguna estupidez. Además, quiero hacerlo. -Sophie entrecierra los ojos. Me ha tendido una trampa. Aún no sé cómo ni por qué, pero he caído en ella de cuatro patas-. Vamos a hacerlo. Me lo debes. Destroza a Richard, llevas años luchando para conseguirlo, joder, Colin, si prácticamente vives por ello. Destroza a Richard y destruye a Gracie… o yo te destruiré a ti.

Ese pequeño atisbo de decencia que durante dos años ha impedido que me acercase a Grace desaparece.»

© M.C. Andrews

¿Qué te ha parecido? ¿Te ha gustado? Deja aquí, o en cualquiera de las redes sociales, tu propuesta para el título y recuerda… No existe nada más erótico que el amor.

Miranda Cailey.

 

Te dejo una imagen del moodboard de Grace y Colin

Grace y Colin

Grace y Colin

y también su canción ♥

 

 

 

 

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9 thoughts on “En busca del título perfecto…

  1. Irene Basagoitia Calero says:

    Miranda hola, me han gustado muchisimo los dos puntos de vista, me has dejado muchas dudas sobre la actitud de Colin y la relación que le une a Sophie, la verdad es que esta mujer no me gusta nada de nada y porque quiere destrozar a Grace. En cuanto a la actitud de Grace también es un enigma, porque me gustaria saber si es porque es asi su personalidad o es porque le ha pasado algo. Que ganas de empezar a leerlo porque tiene muy buena pinta!!! besos!!!

  2. Bere says:

    Todo precioso, estuve esperando mucho por nuevos escritos tuyos.
    Siempre voy a querer más de Daniel y Amelia :*

    No te doy una idea de título porque tú siempre les pones los correctos.

  3. Oh dios, me ha encantado. Ya tienes a.la primera lectora que lo comprará en cuanto sea publicado. Me pensaré unos días para ver si se me ocurre un título que impacte.
    Contigo las demoras valen mucho ese tiempo de espera.
    Besitos.

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